viernes, 6 de julio de 2012

ALIMENTACION HUMANA


ALIMENTACION HUMANAalimentacion y ecologia humana

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Existe una interrelación muy estrecha entre la alimentación humana y el desarrollo espiritual. Además estas dos disciplinas se relacionan con la ecología.
El desarrollo espiritual está muy vinculado a los grados deintrospección que podemos lograr y esto depende de la calidad de la alimentación. Laserenidad está facilitada o entorpecida por la descarga de hormonas y neuroquímicos (adrenalina, corticoides, serotonina) que producen ciertos alimentos. Además, mal podemos lograr una conciencia superior si padecemos enfermedades que nos restan energía y nos hacen penosa nuestra existencia.
La alimentación es una combinación de ciencia arte. En cuanto a lo primero lo podemos aprender, es un conocimiento que está a nuestro alcance; éste nos informará de la calidad de los alimentos, la proporción entre los diferentes componentes, cómo podemos combinarlos, la acción de cada grupo. Constataremos en nosotros mismos la acción farmacológica de los alimentos. Nuestra cocina pasará a ser el laboratorio donde florecerá nuestra salud.
En cuanto al arte que supone alimentarnos lo iremos aprendiendo a medida que transitemos este camino; nuestro instinto ya recuperado nos irá guiando. Aprenderemos a combinar los alimentos, a darles sabor y aroma a nuestras comidas, pues de eso se trata, de encontrar el acto de comer placentero. El disfrute es parte del acto alimentario. Comenzamos con un nuevo régimen alimentario cuando vemos que éste es razonable, gustoso y congenia con nuestros hábitos alimentarios.
El mundo interno está muy conectado con el medio ambiente
Este camino ha cambiado muchas vidas. La ciencia de la alimentación es relativamente sencilla. Contar calorías está ya pasado de moda así como pesar los alimentos. Material informativo hay a raudales. Considero que hacer cambios en la alimentación nos es difícil a todos pero lo que se aconseja es que estos sean graduales. “Todo camino comienza por un primer paso”.
En cuanto lo ecológico: si nuestro deseo es sobrevivir a un mundo contaminado debemos empezar por cambiar el ecosistema más accesible, nosotros mismos, que esto nos traerá, además, paz, salud y felicidad. Hay una interrelación estrecha entre el mundo interno y el medio ambiente.

¿Que es un Alimento Natural?
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Uno de los calificativos más empleados, de modo incluso abusivo, a la hora de promocionar un producto alimenticio es, sin lugar a duda en los últimos años es el de "natural".
Para muchas personas, la adición del adjetivo "natural" al nombre de un alimento o régimen de alimentación, basta para dotarlo automáticamente de propiedades de las que supuestamente carecen cuando no son objeto de tal calificación. La realidad enseña, sin embargo, que dichas propiedades sólo existen en la imaginación de los creyentes en la llamada "alimentación natural". La supuesta superioridad de los denominados alimentos naturales nunca ha podido ser científicamente documentada y las propiedades arbitrariamente atribuidas a los mismos son, muy frecuentemente, incompatibles con los conocimientos generalmente admitidos en la actualidad.
Paradójicamente, el mito de la alimentación natural consiste, a fin de cuentas, en atribuir a los llamados "alimentos naturales" propiedades que son, de hecho, sobrenaturales, sin posible explicación racional. La pseudoetiqueta "natural" hace pensar, a su vez, que es inocuo para la salud y en este sentido basta recordar que a Sócrates lo mataron los atenienses con el jugo de una planta denominada cicuta y "naturalmente" que se murió.
Concepto de lo Natural
En un sentido estricto, el calificativo "natural" sólo es aplicable a aquello que se produce espontáneamente sin la intervención de la mano del hombre. Desde el comienzo de la agricultura y la domesticación de animales, las especies vegetales y animales han sido objeto de distintos métodos de cultivo y crianza con objeto de aumentar su productividad y de hacerlas más apetecibles, es decir, han sido manipuladas.
Estos hechos van del todo unidos al proceso de civilización por lo que es absolutamente impensable que la humanidad vuelva a alimentarse en estos momentos con las plantas que crecen espontáneamente y de animales salvajes. Y no estará de más señalar que antes del comienzo de la agricultura, la duración de la vida de la mitad de la especie humana no pasaba de los 20 años y que el 90% de los que pasaban de dicha edad no llegaban a los 40 años. Hoy en día la expectativa de vida para la mujer supera los 80 años y para el hombre los 73 (INE, 1993) lo que demuestra, en contra de lo que se nos quiere hacer creer, que el hombre primitivo distaba de vivir en condiciones ideales.
Por otra parte, no todo lo que crece espontáneamente sin intervención de la mano del hombre es adecuado para nuestra alimentación; la propia naturaleza aporta sustancias tóxicas, como ejemplo algunas setas que pueden ser venenosas. La casava, yuca o mandioca (Manihot esculenta) utilizada como alimento en muchas regiones tropicales contiene una sustancia que libera ácido cianhídrico, sustancia muy tóxica que puede ser eliminada moliendo la raíz de la planta o manteniéndola en agua y secándola posteriormente. La casava natural es tóxica y deja de serlo cuando deja de ser natural. Entre otras muchas sustancias tóxicas conocidas y presentes en muchos alimentos que consumimos con regularidad están: alcaloides tóxicos, cianuros, arsénico en las patatas, algunas de las cuales son especialmente tóxicas como las aflatoxinas de los mohos a los que se les atribuye ser los agentes cancerígenos más potentes que conocemos.
Además, cuando de alimentos se trata, el adjetivo "natural" suele emplearse sin tener en cuenta el sujeto al que se destina (Grande Covián, 1988): "Hace años apareció en la prensa madrileña una carta en defensa de la alimentación natural firmada por un caballero de 86 años, quien confesaba tener una excelente salud que él atribuía a su alimentación con alimentos "naturales" como la leche de vaca o los huevos de gallina. No hay inconveniente en admitir que la leche de vaca es el alimento destinado por la naturaleza para la alimentación del ternero durante la primera época de su vida y que el huevo de gallina es el alimento destinado a la alimentación del embrión de pollo, hasta que alcanza el desarrollo necesario para romper el cascarón y alimentarse por su cuenta. Pero es más difícil aceptar que la leche de vaca o los huevos sean alimentos destinados por la naturaleza para la alimentación de un caballero octogenario que nos es evidentemente ni un ternero ni un embrión de pollo. Esto no quiere decir que por supuesto la leche de vaca y los huevos de gallina no sean alimentos excelentes para el hombre".
¿Natural es igual a Sano?
Hay al menos tres razones para dudar que los alimentos generalmente consumidos por el hombre sean "naturales" es decir, hayan sido creados por la naturaleza, con el exclusivo objeto de servir de alimentos a los miembros de nuestra especie:
Con la excepción de la leche materna para los 4-6 meses de la vida, ninguno de los alimentos que nos sirven de sustento posee las proporciones necesarias de los 50 nutrientes esenciales para nuestra nutrición.
La casi totalidad de los alimentos que habitualmente consumimos, contiene numerosas sustancias que no son indispensables para nuestra nutrición. La patata, por ejemplo, contiene unas 150 sustancias no nutritivas, químicamente identificadas, algunas de las cuales incluso pueden ser tóxicas, como la solanina que aparece en la base de los brotes de las patatas viejas. Sólo una tercera parte de ellas desempeñan un papel conocido en los procesos nutritivos.
Las especies vegetales y animales de las que proceden nuestros alimentos estaban en el mundo millones de años antes de que apareciesen en él las primeras formas de vida humana. Durante más de 2 millones de años, nuestros antepasados se vieron obligados a cambiar repetidamente de hábitos de alimentación, lo que demuestra, la capacidad de nuestra especie para sobrevivir alimentándose con las más variadas mezclas de los alimentos a su alcance. Es erróneo creer que la dieta consumida por el hombre primitivo en un determinado momento debe ser considerada la dieta "natural", con exclusión de todas las demás.
Por supuesto, los anteriores comentarios están en la línea del pensamiento evolutivo actual admitido por cualquier investigador independientemente de sus creencias religiosas. Así, tanto los pensadores cristianos como marxistas están absolutamente de acuerdo en aceptar el proceso evolutivo que explica de modo satisfactorio la aparición entre especies y la aparición del hombre biológico, así como los diferentes tipos de alimentación en que éste supo encontrar la energía y nutrientes que necesitaba para sobrevivir.
¿Son malos los alimentos procesados?
Muchas ideas de la "alimentación natural" o naturismo, se acercan mucho a las de los vegetarianos, así sus defensores preconizan la eliminación total del azúcar de caña que sustituyen por azúcares más nutritivos como jarabes de fruta, miel, arrope. Además, sugieren siempre que sea posible la exclusión de los productos animales, por ejemplo, cambiar las grasas animales por animales vegetales.
Por otra parte, la palabra "natural" se aplica para describir cualquier alimento sin procesar. Desde hace más de medio millón de años, la aplicación del fuego para la cocción de los alimentos permitió al hombre un cambio en sus hábitos alimentarios. El antropólogo americano Carlton Coon (1954) ha postulado que la cocción de los alimentos puede haber sido un factor decisivo en el tránsito de una forma de vida primariamente animal a otra más propiamente humana. Pero dado que en la cocción interviene la mano del hombre, puede decirse con toda lógica que un alimento cocido ha dejado de ser un alimento natural, dando lugar a que los entusiastas de la alimentación natural defiendan el consumo de alimentos crudos (crudívoros).
Según los crudívoros, el fuego apareció hace 100.000 años para modificar la estructura molecular de los alimentos, desnaturalizándolos y destruyendo una gran parte de las sustancias esenciales de la alimentación, como vitaminas y enzimas. Los defensores del consumo de alimentos crudos realizan, incluso, las siguientes aseveraciones: "Al hacerse cocinero, el hombre enfermó y acortó su existencia" (lo que sabemos hoy en día que es completamente falso). En este sentido, no se puede olvidar que el consumo de alimentos crudos puede suponer un riesgo para la salud especialmente por la facilidad de transmisión de infecciones a través de los mismos.
La cocción sirve también para eliminar otras sustancias potencialmente tóxicas de los alimentos, como es el caso de algunas leguminosas crudas que contienen hemaglutininas, que producen aglutinación de los glóbulos rojos. Para destruirlas es necesaria una cocción de al menos 10 minutos. Otros alimentos crudos contienen sustancias que destruyen vitaminas, interfieren con las enzimas digestivas. Así, el pescado crudo contiene sustancias “antitiaminasas” que pueden interferir con la vitamina B1 o lesionar la pared del intestino; incluso se han descrito casos excepcionales de deficiencias de biotina por el consumo de huevos crudos que contienen avidina que impide su digestión.


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